512-400-0162
 

Un día en Atención Plena

Mi primer acercamiento a la práctica de la meditación fue en mi adolescencia, en clases de artes marciales. Siempre me llamó la atención el semblante de algunos maestros, irradiaban serenidad y paciencia, pero a la vez determinación y fuerza, muchas veces también una gran compasión. En ese tiempo no comprendía la relación que existía entre la práctica de la meditación con esas características de personalidad.

Más adelante, después de finalizar mi carrera universitaria en Psicología todavía sin tener muy claro el camino que tomaría mi carrera profesional, encontré algunas lecturas sobre la Atención Plena (mindfulness). Estas lecturas me ayudaron a entender un poco que algunas de las cosas que me interesaban personalmente desde la adolescencia tenían mucho potencial de aplicación profesional.

En busca de aprender más sobre estas técnicas y de y madurez personal, me mudé a la ciudad de Toronto, CA., en el año 2008. En Toronto tuve la oportunidad de practicar Zen de manera muy regular en un templo Budista, donde también tomé un programa de Dharma Student, para darme una inmersión más profunda en esta práctica. En este tiempo comencé a reconocer personalmente los beneficios que la meditación trae a tu vida, y desde entonces poco a poco fui trayendo la Atención Plena a mi vida diaria. Trataba de vivir día a día en Atención Plena, y así me di cuenta de la riqueza que tiene cada momento y de la cual me estaba perdiendo cuando mi mente estaba ausente. En Toronto también conocí los programas de Mindfulness de Jon Kabat-Zinn (MBSR), participando como asistente de investigación en un programa de mindfulness para personas con dolor crónico. Con la experiencia adquirida en el templo budista y en los programas de MBSR regresé a México con la idea de combinar estos aprendizajes con mi carrera de psicología.

Al regresar a México en el 2010 empecé a trabajar dando clases en secundaria, preparatoria y universidad, mi práctica diaria de mindfulness me ayudaba con las demandas emocionales de lidiar con muchos alumnos, y la carga de trabajo tan pesada que los maestros tienen. Asimismo pude notar desde el punto de vista de un profesor practicante de meditación, la manera en la que nuestro estilo de vida moderno, con los smartphones a la mano, afecta negativamente en la capacidad de los estudiantes de mantenerse concentrados.

Alrededor del año 2012 dejé mi trabajo como profesor en secundaria, preparatoria y universidad y abrí Centro Dharma Tampico, un lugar para integrar la psicología clínica, con la meditación mindfulness y el yoga. En la práctica de la psicología clínica, al atender a mis clientes, mantenerme en atención plena me ayuda a estar completamente presente en cada sesión para ellos, de una manera no juiciosa, y compasiva. Muchos de estos pacientes vienen en búsqueda de alivio para el estrés, ansiedad y síntomas depresivos, ellos toman clases de mindfulness y yoga en el centro. Esta combinación de disciplinas resulta ser bastante efectiva para ayudarles a superar sus problemas.

En el caso del trabajo con niños, es muy frecuente que los papás acudan por ayuda porque sus hijos están teniendo dificultades para controlar sus impulsos y concentrarse en la escuela. En estos casos, los niños se benefician de sesiones de terapia de juego regulares, además de clases de Mindful Kids, que impartimos en el centro, donde integramos el yoga y ejercicios de meditación mindfulness adaptados para niños. Además, los papás de los niños reciben un entrenamiento donde aprenden a establecer una estructura consistente, predecible y con consecuencias en la vida de sus hijos, fundamentada en la conciencia, el no juicio y la no reactividad. Así que los papás de estos niños

comienzan a practicar meditación mindfulness frecuentemente y esto les ayuda a regular sus propias emociones en las interacciones con sus hijos, lo cual trae muy buenos resultados.

La práctica diaria del yoga y meditación mindfulness, y el compartir estas prácticas a través de la enseñanza me han llevado a vivir cada día en atención plena. Trato de vivir cada día presente, no dejando que mis pensamientos reproduzcan una realidad muy matizada frente a mis ojos. Disfruto enormemente la vida cotidiana en el centro, donde también vivo con mi esposa Thalia, compartimos estas prácticas y ella se encarga de dirigir las clases de Mindful Kids. Mientras más días vivo en atención plena, más reconozco la importancia de transmitir estas enseñanzas, necesitamos este tipo de activismo en un mundo lleno de distracciones.

Leave a Reply