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Enciende La Luz

Por varios días estuvimos sin luz en la recamara, los dos apagadores estaban descompuestos. En realidad era incómodo al principio, pero con el paso de los días me fui acostumbrando. Me di cuenta que era posible estar sin luz, entrar y encontrar algo del cajón o del closet solo con la iluminación que entraba del pasillo, con un poco de dificultad pero al final logrando el objetivo. Sin embargo, el día que por fin vino el eléctrico a arreglar el problema, me di cuenta de la gran diferencia. Pude notar lo agradable que era estar en ese cuarto con luz y poder ver todo con claridad. Me di cuenta que cuando hay claridad, es más fácil elegir y moverse sin miedo a tropezar o a mover algo que se pueda caer.
Esto me llevó a pensar en muchas cosas. Primero, me dio un poco de temor la idea de acostumbrarme a estar sin luz. ¿Cómo fue tan fácil y tan rápido? Creo que eso fue lo que más me asustó. Principalmente porque pensé que en la vida de una persona pudiera pasar lo mismo. Cosas que al principio incomodan, situaciones, hábitos, costumbres o forma de relacionarse con otros o incluso con uno mismo, y que después de un tiempo se vuelve normal, parte del día a día. Esto me asusta porque pienso que puede llegar un punto en que ya no se haga el intento por cambiar esa situación o incluso que ni se recuerde que es algo que incomodaba.
También me vino a la mente una idea muy confortante. Al final si yo quiero, puedo elegir ver mejor en cualquier situación. Solo es cuestión de volver a encender la luz. Eso no elimina el riesgo a equivocarse, porque todos somos humanos y en los errores hay aprendizaje y crecimiento. Sin embargo, esa claridad me da la oportunidad de elegir mejor, conociendo el camino y avanzando con más seguridad.
La obscuridad se puede hacer presente por alguna crisis, depresión, pérdida, entre otras experiencias de dolor o de frustración y con esta reflexión me di cuenta lo importante que es recuperar la luz. Existen muchas disciplinas que enseñan que a veces para lograr tomar conciencia de verdad y lograr la claridad, se experimenta primero la obscuridad. Lo peligroso sería acostumbrarse a quedarse así, viviendo en penumbras, porque pudiera resultar cómodo, funcional y hasta parecer agradable. Un trabajo, una rutina, una relación, el rol que jugamos dentro de algún grupo o incluso dentro de la familia pueden ser algunos ejemplos. Sin embargo, al descubrir el otro lado de la moneda, la otra forma de vivir la vida o de expresarnos, sin duda va a marcar la diferencia en nuestras vidas y seguramente también en la vida de los demás de una forma muy positiva.

Ver con claridad hacia dentro y hacia afuera puede significar, entre otras cosas:
• Darnos cuenta de lo hermoso de la vida y agradecer por ello.
• Saber cómo podemos contribuir a crear más belleza a nuestro alrededor (con nuestras familias, en nuestro trabajo o empresa, en nuestra sociedad, etc.).
• Ser conscientes de lo no tan bueno y que no podemos cambiar pero que al final tiene un propósito superior en nuestras vidas.
• Reconocer lo que nos daña o daña a otros y que sí podemos cambiar.
• Saber lo que nos mueve, nos apasiona y dirigirnos hacia esa dirección libremente.

La claridad siempre será mejor que la obscuridad y esto se puede aplicar a cualquier área de la vida. Me parece que un primer paso es tener la decisión y el valor de encender la luz porque quizá no nos guste lo que veamos al principio. Quizá nos demos cuenta que hay algunas cosas que necesitan arreglo, limpieza o que están desacomodadas. Ver con claridad implicará cierto esfuerzo, pero hacerlo y después actuar al respecto, siempre tendrá su recompensa.
Así que vale la pena plantearse esta pregunta: ¿En qué aspecto de mi vida me hace falta volver a encender la luz?, ¿En dónde necesito claridad y que voy a hacer para obtenerla?. La luz es un regalo para quienes la buscan y la anhelan, y como normalmente se dice, el que busca encuentra. Lo importante es no parar en esta búsqueda. Si en algún momento se perdió o se fundió algo dentro de nosotros, siempre es momento de recuperarlo. Y si no estamos viendo con claridad lo hermoso que existe a nuestro alrededor y dentro de nosotros, también hay algo que está faltando.

 

“La obscuridad más terrible no es la que está fuera de ti, sino la que está dentro. Y la luz más bella no es la que te ilumina, sino la que se enciende desde adentro”

-Anónimo.

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